Reflexión sobre las competencias digitales.
En lo personal, hay varios factores que han influenciado en la
actualización de mis competencias digitales. Muchos están relacionados con el
constante avance y la necesidad de tener que reajustar mis tareas a las nuevas
demandas y ofertas que surgen de manera constante.
Tanto nosotros, como nuestros alumnos, nos hemos tenido que
ir adaptando a las nuevas formas de comunicación, apropiando determinados
formatos de lenguaje. Así mismo, incluir dentro de nuestras prácticas docentes
el “saber” que son adolescentes y jóvenes digitales y, por ende, no podemos dejar
de estar a la altura de ellos.
Ya no es de uso restringido la búsqueda de información en
formato digital, lo que sí debemos comprender desde nuestro rol de guías, es en
el enseñar a buscar, seleccionar, organizar y gestionar la información, de una
manera crítica que aporte elementos para la reflexión y la comunicación. Además,
poder ofrecerles nuevas herramientas alternativas, que ellos también puedan
salir de su entorno digital de confort, para aprovechar otros contextos
digitales que sumen nuevas propuestas y los motiven en la resolución de
actividades.
Sigue siendo el afiche, el papel, la fotocopia, por el
momento (y creo que más en este año de regreso a las aulas) lo más elegido por
los alumnos, muchos de los cuales tienen reticencia al uso de programas nuevos,
porque eso les implica un esfuerzo mayor al que están acostumbrados. Lo mismo
pasa con los docentes. Sumado y, no puede quedar sin exponer, que muchas de
nuestras escuelas no cuentan con la cantidad de dispositivos digitales, ni
entornos, ni conexión. Por lo que mediar en el uso de esas herramientas es
complejo. En una nueva era digital, nuestras escuelas siguen siendo las
escuelas del pizarrón verde y la tiza.
La pandemia demostró que la educación puede y debe
actualizarse a las nuevas competencias digitales, pero también dejó en claro,
que no todos partimos desde el mismo lugar: “todos en la misma tormenta, pero
en diferentes barcos”. Esos son elementos que no pueden obviarse al momento de
pensar nuestras prácticas docentes. Lo que no deja de ser necesario, que seamos
nosotros los que las vayamos adquiriendo, para poder acompañar el proceso de
aprendizaje digital de nuestros alumnos.
En lo que respecta a mis prácticas, tengo un nivel medio en
dichas competencias, es por ello que creo indispensable seguir capacitándome,
que es la manera de encontrar mejores estrategias que motiven la comprensión y
el aprendizaje de mis alumnos en éstas.
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